lunes 10 de enero de 2011

CELEBRACIONES

APERTURA AÑO JUBILAR PALAUTIANO



Día de gozo y acción de gracias para todo el Carmelo palautiano. La catedral de Barcelona fue el lugar privilegiado donde dio inicio el Año Jubilar concedido por Benedicto XVI con motivo del Bicentenario del nacimiento del beato Francisco Palau (Aitona 1811).
En el momento del ofertorio, se presentó de forma simbólica la misión que las Carmelitas Misioneras Teresianas y las Carmelitas Misioneras llevan a cabo en los cinco continentes; las hermanas Luisa Ortega y Cecilia Andrés ofrecieron un facsímil de Mis Relaciones; Josep Prim, familiar del P. Palau, y su esposa presentaron el pan y el vino. El 29 de diciembre, ha tenido lugar la apertura de este Año jubilar con la celebración Eucarística presidida por el Arzobispo de Barcelona, el Cardenal Lluis Martínez Sistach y concelebrada por el Arzobispo de Tarragona, Mons. Jaume Pujol, Arzobispo de Tarragona y Primado de las Españas, y por el Arzobispo de Valladolid y Vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Ricardo Blázquez; los Superiores Provinciales de los Carmelitas Descalzos de Cataluña y de Aragón‐Valencia, Agustí Borrell y Pascual Gil, y un grupo de más de sesenta sacerdotes.
En el acto litúrgico participaron las superioras generales Luisa Ortega Sánchez, cmt, y Cecilia Andrés, cm, las superioras provinciales Olga Olano, cmt, Teresa Vives, cmt, y Pilar Miguel, cm, acompañadas por herrmanas de los consejos generales y provinciales y numerosas religiosas de las dos Congregaciones. No faltó la presencia de numerosos laicos  seguidores y colaboradores en la acción pastoral que llevan a cabo el Carmelo palautiano, heredero del carisma de Francisco Palau, nacido en Aitona (Lleida) hace 199 años.
El Cardenal, en su homilía,  destacó este Año Jubilar "se inicia con el convencimiento y con el deseo de que será un año de gracia para las dos familias religiosas, para todos sus miembros y para todas sus obras". Asimismo nos invitó, al igual que ya había manifestado nuestra hermana General, Luisa Ortega aprovechar este año "para conocer más y más la vida, el espíritu, el carisma y el contenido de los riquísimos escritos del P. Palau", y a tomar profundizar en su vida y conocimiento de sus obras. El Padre Palau "es un testimonio muy actual para los cristianos y cristianas de hoy, que vivimos, especialmente en nuestras sociedades occidentales europeas, en un clima de indiferencia religiosa y de cultura laicista".
Para terminar expresó el deseo de que este año nos enriquezca con un mayor deseo de santidad, nos una más y más en comunión a las hermanas que formamos las respectivas congregaciones y contribuya a intensificar las relaciones y los vínculos entre las dos familias religiosas.

El coro de Aitona fue el encargado de sostener el canto de la asamblea y, después de la comunión, tres alumnos del colegio Mare de Déu del Carme de Tarragona interpretaron con sus violines el famoso Canon de Pachelbel.
Antes de recibir la bendición final, el P. Agustín Borrell alentó a las dos familias religiosas a vivir en plenitud este Año jubilar y leyó una carta enviada por el Prepósito General de los Carmelitas Descalzos, P. Saverio Cannistrà, a través de la cual expresó su cercanía, su acción de gracias y aprovechó la ocasión para estimular a toda la familia teresiana a colaborar en las celebraciones de este año y comprometerse de manera activa en las actividades que se organicen, promoviendo además otras propias. En su mensaje subrayó también la vinculación del P. Palau a la Orden y el sello teresiano de sus obras, haciendo notar que "Francisco Palau se presenta a nosotros como un hijo de Santa Teresa por su impostación carismática, profundamente contemplativa al tiempo que volcada en la acción apostólica. Él es, como todo hijo del Carmelo Teresiano, un enamorado de Cristo, de María y de la Iglesia".
Al finalizar la celebración se presentó el proyecto solidario que desean llevar a cabo de forma conjunta las dos Congregaciones: "Haití 2011". Esta iniciativa se pone en marcha desde el convencimiento de que "este año jubilar será de gracia si es solidario". La primera aportación económica ha sido el importe, por parte de las dos familias religiosas, del piscolabis, que se suele ofrecer en estas ocasiones al término de la Eucaristía, y que fue suprimido para colaborar en esta buena causa, según expresaron.
Llamada a la solidaridad
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